A sabiendas de que son muchos los lugares en donde se ha hacho lectura comunitaria de su 'Libro de la Vida', y ahora 'Camino de Perfeccion' (y muy bien organizados) nos parece apropiado dedicar este espacio a recordar a Teresa, en su encanto y su figura! Su sentido de la practicidad, su determinacion, su alegria, su carisma, su doctrina...en fin, todos los atributos con que nuestro buen Dios la engalanó y en ella, a todos sus hijos, y a la Iglesia toda. Todo ello, y lo que llevamos en el corazon, como acompañamiento y aporte a este Camino hacia el V Centenario de su Natalicio. Algo así, como una andadura fraterna y gozosa, en la que todos sus hijos, hablando de ella, hacemos que su recuerdo nos refresque el alma, mientras llegamos juntos a Su Fiesta!

ABRAZO EN JMJT!

sábado, 15 de octubre de 2011

15 de octubre: Fiesta de Santa Teresa de Jesús


"Ante nuestros ojos está, visible por todo el mundo, la eficacia santificadora de esta Santa, que trasciende mucho más allá del ámbito carmelitano, y hace sentir sus efectos en otras familias religiosas y en toda sociedad católica. El sentido común y sobrenatural, la gracia humana con un gran ingenio y espíritu práctico para la vida, su indudable talento literario y poético, y hasta el sentido del humor de Teresa de Ávila, han quedado para la historia de la cultura y de la espiritualidad como un animante estímulo para cuantos nos resistimos a ser vulgares."
 
VIVA LA SANTA MADREE!

martes, 11 de octubre de 2011

Era esta santa de mediana estatura, antes grande que pequeña. Tuvo en su mocedad fama de muy hermosa y hasta su última edad mostraba serlo... era su cuerpo fornido, todo el muy blanco y limpio, suave y cristalino, que en alguna manera parecía transparente. El rostro nada común, ni redondo ni aguileño, con las cejas de color rubio oscuro, anchas y algo arqueadas. Tenía el cabello negro, reluciente y blandamente crespo... los ojos negros vivos y redondos... los dientes iguales y muy blancos... daba gran contento mirarla y oírla, sus palabras y acciones... la vestidura que llevaba aunque fuera un harapo viejo y remendado, todo le quedaba bien”.

 
Así describían, quienes pudieron conocerla a la que Gregorio Marañón, consideró “la más grande mujer de su tiempo”. Teresa fue sin duda, una mujer excepcional, en una época no menos excepcional. Humilde y sencilla, supo compaginar a lo largo de su vida la más perfecta humanidad con su hondo espiritualismo, lo que le permitió estar a la vez próxima a la gente y cerca de Dios. Porque la gran mística que fue no se conformaba con la oración pasiva, sino que creía firmamento en la acción y en el ejercicio constante de la fe. “Obras quiere el Señor”. Era la máxima que repetía con frecuencia y ponía en práctica sin descanso. Veamos cuales fueron sus espléndidas obras, con mayor profundidad a través de ella.



lunes, 19 de septiembre de 2011

Teresa, una mujer libre



Al releer Vida y Camino, descubro aún más que Teresa es una mujer libre. Escribe teniendo en cuenta a unos y otros, en el propio contexto. Sin embargo, no abdica de su identidad-misión; ejerce al máximo su autoridad de Madre y Maestra de vida. Sin querer juzgar otras vías en la aventura tan personal del encuentro con Su Majestad, afirma serenamente las certezas comprobadas que propone en Camino.

Autentificado, en efecto, por los teólogos más autorizados, por la teología de los santos, en la comunidad de la Iglesia, por la experiencia, Camino es, finalmente, la gracia del encuentro en el Amor con Jesucristo, el único verdadero amigo, Verbo hecho carne, pan vivo otorgado al mundo por el Padre (Vida, 22).

Esta relación viva y vivificante es la fuente de esta libertad y capacidad de ser ella misma, de darse completamente. Conocer al Verbo crucificado por amor a mí, por nosotros, es escuela de humildad, de olvido de nosotros mismos; y este íntimo encuentro revela la dignidad de nuestro ser-vocación. No somos exterioridad solamente, sino sobre todo interioridad, capacidad de sentir, conocer, decidir, responder y responder personalmente. Es el Dios-Trinidad, más allá de nosotros y en lo más íntimo de nuestro ser, que nos llama. Quiere compartir nuestra vida en la comunión y desea, con locura, que vivamos el Infinito, la Alegría.

Este encuentro es fértil: da la Vida y abre a la fraternidad, al compartir, a las obras, cada uno según su misión. Aprendemos, viviendo de Amor, a amar como Dios…

Teresa hace memoria de su vida; se detiene más en la Presencia compasiva que en su pecado, su falta. Nos invita a contemplar al buen Jesús, Palabra compasiva del Padre. Así dejamos el temor para caminar en un amor que confía.

Releer Teresa es el gusto del reencuentro con Su Majestad, el Padre de nuestro Señor Jesús, en la oración, en una vida de oración, vida ofrecida y dada.

Con la Virgen María, Madre del Señor, Patrona del Carmelo, modelo de escucha comprometida, podemos cantar:

“Padre Nuestro, santificado sea Tu Nombre…”

P. Robert Paul, O.C.D. Definidor General

miércoles, 31 de agosto de 2011

Teresa y Dios Hijo

 

El Dios de Teresa es el Dios de Jesucristo, siempre Dios y siempre Hombre para ella. Su espiritualidad y su vivencia son esencialmente cristológicas. Cristo es para Teresa el Libro vivo que la ilustra, el Maestro que la enseña, el Amigo verdadero que la acompaña, el Esposo divino que la enamora. Es una faceta esencial teresiana que ha sido abundantemente expuesta y analizada. Unos testimonios: "Vi a la Humanidad sacrosantísima... representóseme por una noticia admirable y clara, estar metido en los pechos del Padre"... El Hijo que se nos da es don del Padre ... El Padre que se nos ha dado es don del Hijo...

Santa Teresa, pintada por Rubens

martes, 23 de agosto de 2011

¿Qué pretende Teresa en sus acompañamientos?:
 "Acercarnos a Teresa nos descubre a una mujer apasionada por la vida, que busca hacer verdad en su historia, manteniéndose fiel a sí misma y a lo que ella experimenta y prueba. Siente el temor a vivir en el engaño y en las sombras de muerte que pueden presentarse con apariencia de realidad y felicidad, y busca distinguir lo verdadero de lo falso, DISCERNIR lo que es voluntad de Dios. Tiene un corazón sediento de encontrar amor verdadero, sosiego, paz y libertad, y busca sanación y liberación para poder amar a velas desplegadas, y reconocer la VIDA verdadera y al Señor de la Vida, que le regala y le ronda constantemente… Teresa busca, aún sin saberlo muchas veces, poder reconciliar esta Presencia de Dios y la gran dignidad del ser humano que se le va descubriendo… "

(de: Teresa de Jesús: un modo femenino de acompañar)

domingo, 7 de agosto de 2011

Sobre Las Moradas...


La coetánea madre Ana de la Encarnación nos recuerda cómo se redactó la obra en Segovia: “Una noche escribiendo el de Las Moradas, en el convento de Segovia, vi (desde la puerta de su celda, a donde estaba esperando si quería algo) que tenía el rostro con una luz muy clara, y de ella salían unos resplandores como rayos dorados ; y esto le duró, y vi por tiempo de una hora, que sería hasta las doce de la noche, que se dejó de escribir, y al punto que dejó el cuaderno se le quitó el resplandor, y parecía que estaba a escuras, para como estaba con el resplandor, y cuando escribía iba con tanta priesa y sin detenerse a borrar ni enmendar, que bien parecía cosa milagrosa”.